Qué aire nuevo, qué metamorfosis espiritual, qué onda que arrasa con todo. Hoy he de zambullirme incauto en las mareas del arte de la palabra. Hoy me vine cargado de imágenes, vengo improvisado. Quiero representación visual, quiero descripción quiero aplacar la abstracción en la que me enredo -o soy enredado (quién supiera)- de una manera súbita.
Si me permite el maestro Gilmour, me gustaría un pensamiento azul. Una idea fantástica y elevada que desciende hacia lo concreto en las bellas aguas: cascadas, ríos turbulentos, ríos serenos, lagunas amplias, océanos impetuosos. Ello conlleva una fuerza bruta, natural. Podría manifestarse en flujo, en movimiento, con celeridad, a paso redoblado, inminente, chocante. De otra manera, estática, paciente, peligrosa acaso, inamovible cual glaciar.
Aquí hay frío, hielo, agua, cielo...
Gracias David, esto es más que música. Quienes estén preparados, piérdanse en la belleza...
