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jueves, 27 de septiembre de 2018

El régimen universal, el todo y el todos

El punto de partida que nos convoca en esta ocasión, a usted y a mí, es casi una hipótesis, o mejor dicho, una creencia que me seduce intensamente. Si la menciono ahora, sin más, quizá pueda chocar un poco, porque su pretensión de alcance teórico se extiende a un campo inexplicablemente amplio. Pero, a su vez, se presenta como un punto de partida muy llamativo. El mismo consiste en que el régimen del discurrir universal, esto es, la forma en que transcurren el universo y las cosas que lo componen, es cíclico. Este es el primer nivel, el más general de la hipótesis. En un segundo nivel, podríamos decir que esta forma cíclica de discurrir del universo alterna entre integración y desintegración.
A este punto, nos hemos empapado un poco sobre de qué va esto, o hacia dónde. En este momento, hay que desglosar nuestra hipótesis y ver qué aplicaciones y vinculaciones teóricas tiene. Es importante entender que no se puede comprobar completamente una hipótesis. Prefiero concebir a mi objetivo como un intento de reforzar un punto de vista, al cual se puede adherir o no. 
Entonces, podríamos hablar del origen del universo, en donde destaca la teoría del choque de planetas. Este choque explica por qué el universo está hecho trizas, por qué existen tantos pedazos flotando allá afuera. Por otro lado, tenemos las teorías sobre la creación de los cuerpos celestes, en donde los mismos empiezan por ser una nube de gas que reúne varios elementos con el fin de integrarlos. Luego, pensemos en la estructura de nuestros continentes y su distribución. Los estudios indican que, en un inicio, la estructura principal del planeta Tierra consistía en un supercontinente al cual llamaron Pangea. Con el tiempo, avanzó el proceso de división. Hoy lo vemos en una etapa donde ya se ha consolidado.
Hasta ahora no hicimos más que hablar sobre integración y desintegración. Desde el Big Bang, pasando por la creación de los planetas, hasta terminar en Pangea y su división, abarcando niveles distintos de análisis. Ahora, es tarea del lector explorar otros niveles o contextos de aplicación de este régimen cíclico. Mi tarea es continuar defendiendo la hipótesis a través de otra teoría, que dista mucho de las ciencias astronómicas.
Carl Jung es un continuador del psicoanálisis clásico desarrollado por Sigmund Freud. Agregó una perspectiva sobre el inconciente que nunca antes había sido postulada. La misma consiste en que el inconciente está constituido filogenéticamente, esto es, a través de las experiencias repetidas de todas las generaciones. Estas experiencias se transforman en arquetipos, experiencias típicas antiguas que se consolidan como símbolos estereotipados. Esto quiere decir que el inconciente está influenciado desde hace mucho tiempo, desde lo primitivo, lo arcaico.
Podemos decir que las pulsiones, a su vez, también están determinadas desde antaño, y han evolucionado hasta hoy.
Tenemos que ser capaces de pensar en que existe una alternancia y una preponderancia entre las pulsiones de vida y de muerte. También hay que considerar que la integración y la desintegración pudo haber sido un modelo para que este comportamiento pulsional se conforme.
Desde la teoría psicoanalítica clásica, sabemos que la pulsión de muerte se caracteriza por hacer varias cosas, pero ahora nos interesa su cualidad de dividir las unidades en partes más pequeñas. Sucede lo contrario con la pulsión de vida, que tiende a formar unidades superiores. Esto se parece mucho al régimen de integración y desintegración, y en los arquetipos de Jung encontramos el asidero para suponer que estas pulsiones tuvieron su modelo base en algo no humano, ya sea el comportamiento de la materia o la vida de otros animales.
En la ontogénesis encontramos dos procesos biológicos básicos, el anabolismo y el catabolismo. Estos no difieren mucho de las ideas anteriores, corren por la misma acera. Explican cómo el cuerpo atraviesa una fase de creación, formación y crecimiento, y otra fase de decaimiento y reducción de las capacidades, acercándose a la muerte. Esta también parece ser otra expresión del régimen cíclico.
Quisiera cerrar el escrito abordando un último tema. No obstante, debo advertir que lo siguiente es puramente especulativo, son reflexiones subjetivas que en ningún sentido pretenden verificarse. El todo y el todos. ¿Qué es un todo? No se sabe. Pero, ¿qué es un todo a diferencia de un todos? Eso sí se sabe, o se puede construir, al menos. El todo, al ser singular, no puede incluir más de un elemento. Sin embargo, en el todos se puede hacer referencia a muchos elementos interconectados. Estos elementos sólo pueden tener conexión gracias a estar previamente escindidos. En un todo, no hay conexiones. Esto puede irritar al lector, quien se cuestiona por qué está leyendo estas cosas. Pero, aún siendo un desarrollo raro, tiene su objetivo. Mi idea es que el cosmos pudo haber sido un todo, el cual terminó por desintegrarse. Una vez hecho trizas, las partes se reorganizan de una forma distinta, buscando volver al estado del todo, pero tienen que conformarse por ser un todos, es decir, un conjunto de partes que se relacionan entre sí.
Pienso que este proceso de reorganización de las partes, se da incansablemente y representa el régimen del discurrir universal más importante.

martes, 26 de septiembre de 2017

Narcisismo, vínculos afectivos y duelo

Aspectos metateóricos y breve introducción

Debo pronunciarme sobre cuestiones algo irrelevantes —si se osa compararlas con lo puramente teórico— pero que me permiten, una vez esclarecidas, desarrollarme con más holgura.
La batería amplísima de posibles temáticas a desarrollar que, en un principio, se me presentaba de la mano del narcisismo, fue reducida involuntariamente a una serie de cuestiones. Esta reducción involuntaria se ha efectuado a expensas de una sucesión de peripecias experienciales que se suscitaron en mi vida, en los últimos tiempos. Siempre tengo presente la idea de que en una reflexión están implicados y comprometidos, implícitamente, el sujeto y su historia de vida.
Con todo, no creo que haya algo más sincero y honesto que, sin más, sumergirme en estos vértices de análisis, aunque no descuido que esta vehemencia me puede llevar a pecar (en tanto lo mío se trata de una visión céntrica del tema). No obstante, esta posición que acarreo, no puede ser artífice de una pérdida de valor de mi reflexión. Pienso que, al menos, esta condición vivencial merece ser aprovechada para este desarrollo.
Antes de dar inicio, debo salvaguardarme con algunos escudos para que mi cobardía quede subyugada desde ya, de manera que yo pueda afrontar esto intrépidamente.
Infortunadamente, sufro de una profunda ignorancia sobre la mayoría de temas abordados por todas las investigaciones precedentes a la que estoy desarrollando. Esto pone en jaque a mis ulteriores conclusiones, presentando la posibilidad de la redundancia indeseable.
Los enlaces teóricos que haré pueden ser innecesarios o erróneos, pero son los únicos que me llevarán hacia donde quiero ir.
Deseo introducir brevemente a lo que será el desarrollo, mencionando que el narcisismo es un concepto muy amplio. Debe evitarse, estrictamente, tomarlo en su acepción más banal, como cuando se lo suplanta por un mero egocentrismo y demás.
El concepto de narcisismo será acotado tanto como lo exijan nuestros focos de interés, que son los vínculos afectivos y el duelo.
Que el narcisismo, básicamente, consiste en el trato sexual hacia el propio cuerpo, es algo que ya sabemos. Más allá de eso, y de todo lo que pueda decirse a ese nivel, debemos averiguar, especulativamente, qué sucede con el narcisismo en un vínculo afectivo y en un estado de duelo.
Con todo lo dicho, ya estamos listos para abordar de lleno el desarrollo neto de esta cita. Avancemos.

Desarrollo
Si consideramos al narcisismo individualmente (restringido a un solo sujeto), veremos que lo podemos imaginar como una carga libidinal indistinta que solo adquiere el rasgo narcisista cuando se le asigna, como destinatario, el propio cuerpo.
Debemos saber que, a partir de Freud en "Introducción al narcisismo" (1914), el sujeto experimenta una rebaja en su narcisismo o en su “amor propio” cuando construye un vínculo afectivo (relación de pareja, amistad, etcétera).
El presente desarrollo se propone mantener un miramiento por la díada, sin limitarse a un análisis individual. Entonces, imaginemos que los dos sujetos experimentan una rebaja en su narcisismo. ¿Dónde queda la libido? Si no damos una respuesta (provisoria al menos) estamos faltando a lo planteado por Freud en los fundamentos. Cada descubrimiento metapsicológico debe incluir sus tres aspectos. El económico, en parte, implica discernir qué destinos tiene la libido en sus vicisitudes.
Propongo, humildemente, que el destino es un espacio intersubjetivo y compartido, que es lo que da vida a un vínculo. Es un sacrificio libidinal, donde se quita desde el yo para dar al otro (que podría ser considerado como una representación psíquica).
Lo importante de esto es tener en cuenta que lo cedido mutuamente ya no es propiedad de nadie, pero sí se puede inclinar hacia un lado u otro. Es decir, la meta es mantener el equilibrio. Desde este momento, ambas cargas quedarán atadas entre sí.
Esto, que puede parecer raro, nos permitiría explicar un fenómeno curioso que ocurre entre las parejas o las relaciones en general. Lo plantearé lo mejor posible.
He notado, a lo largo de mi corta vida, que hay vínculos que fracasan por una razón peculiar: una parte está mucho más dispuesta que la otra. Hay otros vínculos que ni siquiera llegan a iniciarse, por el mismo motivo. Mientras en una parte se observa entusiasmo excesivo, en la otra se puede notar un desinterés o incluso repulsión hacia el otro.
No cuesta nada pensar que lo que sucede, ejemplificado en nuestro postulado, es que la combinación de cargas se inclinó hacia una parte, dejando a la otra desprovista de libido compartida. Veamos que esto produce una retroalimentación, donde esta última persona se esfuerza en balancear esta situación. Pero lo único que hace, al sobreinvestir a la otra parte, es empeorar la situación.
Además se puede ver una interdependencia en esta combinación de cargas. El aumento de una implica la reducción de otra.
Creo que nada nos impide pensar que esta carga libidinal compartida produce alteraciones en el narcisismo de cada persona según dónde se ubique. Sin duda, una carga que se inclina hacia una persona en particular, le hará sentir a esta que está llegando a un tope, o que está en desequilibrio.
No hace falta avanzar mucho más para suponer que el éxito (continuidad sana) de un vínculo se logrará, en buena parte, cuando haya un equilibrio en las cargas.
Pasemos al tema del duelo. Desde los fundamentos psicoanalíticos clásicos, se sabe que el duelo es un proceso que debe atravesar una persona para afianzar sus lazos libidinales con sus objetos. Este proceso es desatado por la pérdida de un objeto, al que se le destinaba cierta cantidad de libido. Mientras mayor sea esta cantidad, más duro será el proceso de duelo. Esto último plantea una proporcionalidad directa.
Pensemos qué ocurre cuando un objeto es perdido. La libido que se le destinaba debe retirársele, a medida que la persona es consciente de su pérdida. Esta libido debe ser distribuida entre los demás objetos que siguen presentes, lo que renueva los lazos con el mundo externo e interno —diría Klein—.
Sobre esta última autora, debo destacar un aporte fundamental para el tema del duelo. Desde Freud y Abraham decimos que el duelo concluye con la introyección del objeto perdido. Pero Klein añadió que el duelo no solo implicaba esto, sino también un reforzamiento de los lazos libidinales con los objetos buenos internos. Entonces, es aquí cuando yo me pregunto cómo relacionar, lógicamente, la pérdida de un objeto con los aportes kleinianos.
Veamos, cuando uno tiene un objeto amado por excelencia, implica que el mismo está sobreinvestido, en algún punto. Si este objeto concentra mucha carga libidinal cuando está presente, los demás objetos no se verán amenazados porque "todo cierra", es decir, la libido se encuentra invertida en su totalidad.
Hipotéticamente, si este objeto es perdido, va a haber una gran porción libidinal frustrada (sin encontrar su objeto). Aquí se produce un desequilibrio, donde la meta es distribuir la libido anobjetal entre el resto de los objetos (el yo incluido). Esta es la conexión que puedo encontrar entre los aportes freudianos y kleinianos: la renovación de los lazos libidinales con el resto de los objetos buenos es algo lógico y esperable, debido a que toda la libido que devino frustrada tiene que encontrar nuevas rutas (o viejas, quién sabe) para retomar el equilibrio.
Quisiera arriesgarme e ir mucho más allá (quizá demasiado). Cuando se atraviesa un duelo normal, el sujeto es consciente de su pérdida. Pero no es solo eso: su pérdida es la única de la cual es consciente. Solo basta pensar en las vivencias propias. ¿Realmente se piensa en los objetos buenos internos y su inestabilidad? Para nada, se es puramente consciente del objeto perdido y no así del riesgo que corre el mundo interno, producto de esa pérdida. Esto nos lleva a pensar que este fenómeno ocurre en el inconsciente. Ahora bien, ¿qué caracteriza al inconsciente? Muchas cosas, pero la que nos interesa es la condensación y su efecto en la consciencia. Es aquí donde se nos permite afirmar que las representaciones conscientes pueden ser representantes de muchas representaciones inconscientes. Si esto es cierto, ¿qué cosa nos impide pensar que la representación consciente del objeto perdido se torna representante de las representaciones inconscientes de los objetos buenos internos?
Es ahora cuando podemos analizar bajo una nueva luz los postulados kleinianos, y todo esto nos permite hacernos una idea de por qué el trabajo de duelo es, justamente, un trabajo doloroso. La angustia desatada en el proceso, que antes parecía injustificable, ahora, sabemos por qué se la debemos a mucho más que la pérdida de un objeto amado.
Hasta ahora, en este desarrollo, el tema del duelo no se ha involucrado por sí solo con el narcisismo. Por eso, tendremos que atender a esta posibilidad de relacionarlo.
Creo que, desde lo ya dicho, el punto de conexión más importante se da en un momento del trabajo de duelo, cuando el sujeto retrae su investidura libidinal hacia sí. Esto, según Freud, también se ve en la enfermedad orgánica y en la hipocondría: el desinterés libidinal por el mundo exterior.
Esta retracción tiene como finalidad la sanación del sujeto doliente. Cuando se dice que esta libido se retira para volver hacia el yo, hay algo que resulta confuso. Nosotros dijimos anteriormente que la libido frustrada debe distribuirse entre los objetos internos, incluido el yo. Veamos que aquí el yo está al mismo nivel que el resto de los objetos. Entonces pensemos que, si bien el sujeto doliente expresa un desinterés por el mundo exterior, no debe ser considerado como megalómano, ya que el nuevo objetivo libidinal está más en su mundo interno que en él mismo. Debe fortalecer sus lazos internos, y esto le otorga cierta clasificación dentro de las manifestaciones narcisistas, pero no presupone un delirio de grandeza.
No estando conforme yo con esto —ya que la relación nimia entre narcisismo y duelo que pude encontrar no me satisfizo— espero que, involucrando también a los vínculos afectivos, surja algo mejor.
Retomemos el ejemplo de la carga libidinal compartida. Ha quedado claro que, a mi parecer, el vínculo afectivo entre dos individuos está representado, esencialmente, por una combinación libidinal efectuada intersubjetivamente. En ese sentido, esta carga demuestra que la relación entre dos sujetos supera, indefectiblemente, a cada uno por separado, o a ambos considerados como un mero conglomerado (sin sinergia).
Desde Freud, en "Duelo y melancolía" (1917), es bien sabido que el desencadenamiento de un trabajo de duelo no está circunscrito, únicamente, al fallecimiento de una persona.
Es esto lo que nos permite insertar al duelo aquí. Entonces ¿qué sucede con esta carga combinada? Supongamos que se suscita una ruptura del lazo vincular entre dos individuos. Para ello consideraremos dos situaciones, porque son las únicas que he podido vivenciar y las que me interesan para este desarrollo.
En la primera, tenemos un vínculo afectivo medianamente equilibrado, donde se podría decir que el quiebre se produce por la mitad de la carga compartida. Aquí puede suponerse que las dos personas van a experimentar una falta que desencadenará los respectivos trabajos de duelo. Es totalmente verosímil que haya una disparidad entre los tiempos/esfuerzos que deberán atravesar los dos, ya que tenemos bien sabida la influencia de toda una historia de vida que acarrea cada uno. Esto demuestra que, más allá de las condiciones actuales, se agregarán factores muy anteriores.
La situación es más digna de reflexión cuando la carga compartida presenta un desequilibrio (donde un sujeto está invirtiendo más libido que la otra persona). El problema, aquí, es que tenemos muchas posibilidades. ¿Es factible que, si una persona retira su interés libidinal por la otra, esta última aumente su interés por la primera? En efecto, encontramos que, en ocasiones cotidianas, es recomendado aparentar un desinterés por el otro para lograr que este último se interese más. Por eso, me pregunto si se puede hallar un fundamento metapsicológico que explique por qué la indiferencia o el desinterés atrae.
Solo por el afán de no dejar esta pregunta sin responder, voy a presentar una solución. La misma, es bastante rara y totalmente reemplazable por una más lógica, pero hasta hoy solo dispongo de eso.
Anteriormente hablé de una retroalimentación, pero no profundicé en ello; ahora es cuando. Supongamos que la carga compartida se deslizó e inclinó hacia un individuo (quizá porque este último retiró considerablemente su interés libidinal). Esto causará una pérdida de equilibrio para el otro individuo, quien se esforzará por restablecerlo. ¿Cuál es la vía más cercana de la que dispone para ello? Para mí, reponer la falta desde su libido yoica. Quizá no sea una vía efectiva, pero entendamos que el mismo desequilibrio no deja razonar bien estas cuestiones, lo que da paso a la vehemencia. Esto, lejos de remediar, incrementa el distanciamiento —según lo que he podido observar— llevando a una ulterior disolución del vínculo afectivo.
En esta disolución sí se observa un desenlace asimétrico, donde el individuo que ha sobreinvestido a su objeto debe penar mucho más por él que su otro. Aquí está el fenómeno curioso. Me estaría resultando, cuando menos, complicado hallar un fundamento que dé cuenta de por qué al individuo "retraído" le pesa mucho menos la disolución del vínculo. Pero la falta —hasta hoy— de fundamento que sufre esta disparidad —que ya no está únicamente influenciada por la historia de vida de cada sujeto— no la transforma en un fenómeno ilógico ni esporádico.
Pero, nuevamente, para no dejar esto sin respuesta, propongo que la libido retraída está más cerca del yo y su mundo interno. Por eso, el esfuerzo puede ser menor en ese caso, mientras que en el otro sujeto, que se encuentra sobreinvistiendo a su objeto de amor, ha de presentarse una distancia mayor entre la libido invertida y el yo, lo que implica mayor frustración y mayor requerimiento de tiempo y esfuerzo para la realización de un trabajo de duelo.
Ahora sí estoy más satisfecho (no del todo, por supuesto) con la relación efectuada entre nuestros tres pilares conceptuales. Aunque algo nuevo ha cuajado en mí. No puedo más que presentarlo con la humildad correspondiente a su atrevimiento.
Esta idea naciente consiste en una nueva virtud, que puede ser adjudicada a nuestro concepto rudimentario de carga libidinal compartida. Me atreví a pensar que es posible que los mecanismos de transferencia se ejecuten a través de este canal libidinal. Esto hace pensar que el canal es una premisa; si no existiese no habría mecanismo de transferencia alguno. Es algo arriesgado, pero digno de atención a la vez.
Lo que se acepta hasta ahora en el psicoanálisis es que, en un vínculo afectivo, se suscitan identificaciones, proyecciones, introyecciones; un intercambio intersubjetivo de rasgos de la personalidad (gustos, deseos, temores, actitudes, etcétera). Pero solo hacen falta algunos pasos para llegar a pensar que estos intercambios deben tener un canal, y que ese surco que se forma es fruto del accionar de la libido entre los sujetos. Difícil sería delegárselo a otro causante; hemos llegado a la conclusión de que lo esencial del vínculo está en esta carga libidinal compartida que sobrepasa a cada uno, que flota por encima.

Conclusiones
Acotaré, lacónicamente, las conclusiones que puedo extrapolar de nuestro desarrollo.

  1. Los vínculos afectivos están esencialmente definidos por una combinación intersubjetiva de cargas libidinales.
  2. Esta carga libidinal es la que otorga un carácter holista al vínculo afectivo, que hace que este último "supere" a cada individuo por separado.

  1. En un duelo, la renovación de los lazos libidinales halla su explicación si se considera que la libido frustrada es distribuida entre los objetos internos.

  1. Si en el trabajo de duelo solo somos conscientes del objeto que perdimos y no así de la inestabilidad de los objetos buenos internos, todo indica que el objeto perdido actúa como representación representante del mundo interno, suponiendo un proceso de condensación previo.

  1. En un vínculo afectivo desequilibrado, generalmente, se presentará un proceso de retroalimentación que instará al individuo a entregar cada vez más libido al otro, quien se encuentra retraído. Esto, eventualmente, conducirá a una disolución del vínculo.

  1. El medio a través del cual se desencadenan los mecanismos de transferencia es un canal intersubjetivo creado a expensas del accionar de la libido.

sábado, 22 de julio de 2017

Vaiaiai Bien (explicación)

Antes, hay que escuchar el tema.



He de dar explicación a una propiedad (impropia tal vez, como siempre). Esta se encuentra cuando se escucha mi canción "Vaiaiai Bien". Llegando al final de la misma vemos como se descubren, en torno al capitalismo, tres iconos (personajes pintorescos) que describiré a continuación.
En primer lugar, empezamos con el centro (hablando técnicamente, mismo volumen en los dos canales). Quien ocupa este centro es el más -a mi juicio- susceptible de fantasear con una pseudoabstracción de su espacio de juego social.
Esta emancipación contextual le permite colocarse en el centro del panorama. Nadie está en él realmente, lo que implica una fantasía de una fantasía: la primera posibilita la aparición de la segunda.
Ahora bien, este humano, que ocupa el lugar en cuestión, se caracteriza por ser crítico de su propia realidad, y menciona que el humano fue hecho (en calidad mítica, espero) para el lodo. Un colega me ha brindado su interpretación más certera (si es que hay certitudes en las interpretaciones; agua de otro pozo) consistente en un significante (imagen acústica) que puede utilizarse de manera informal o vulgar: mierda.
Vemos cómo, en calidad de introducción cautelosa, con esta simple sinonimia que agrega un sentido peyorativo al significado, se aclara el camino. Nos permite hacer luz en el sentido original que se le quiso otorgar.
En este sentido original se sugiere que la existencia humana, de la que ya se habló mucho en este espacio, se desenvuelve en un contexto pantanoso; en un lodazal. En este respecto, otro colega me hizo ver esto con ojos psicoanalíticos. El resultado es que la vida es tensión; la muerte es ausencia de tensión. Entonces, nuestra existencia resulta algo que no es digno de transitarse de manera inerte, sino a expensas de continuos altibajos en el espectro pulsional.
La metáfora del pantano lodoso resuelve este intríngulis situándonos, de entrada, en un hundimiento constante. A este último debemos combatir, sabiendo que las opciones son: hundirse por completo o extender la lucha en el tiempo, a modo de rodeo.
No olvidemos lo precedente, pero pongamos foco en algo crucial: no podemos separar la cultura actual del capitalismo ni de las clases sociales.
El sector de la izquierda (hablando técnicamente, el canal de audio izquierdo), el segundo tipo de iconos, se despierta en calidad de interlocutor. El mismo profiere que la voz crítica está diciendo mentiras. Esto guarda explicación en el hecho de que la superfluidad abunda en la persona que he decidido ubicar en este sector. Esto mismo está potenciado por el poder adquisitivo, que le es propio también. De manera que existe una cierta hipocresía en no querer ver cuál es la condición humana.
Estos personajes tienen una facilidad para lograr estados de pseudoausencia de tensiones sostenidos en el tiempo. Vemos que el capitalismo les ha deparado consecuencias positivas.
Avanzamos sobre el tercer tipo de iconos, quienes aparecen al final de la canción. Ellos son la evidencia de las consecuencias negativas del capitalismo y el discurrir de su régimen. Entonces, notamos como ha producido deformaciones en ellos, que se manifiestan en la fonética (gracias al sustrato técnico-digital) de los versos delegados a su merced en esta canción. Los mismos le imploran a la voz crítica y pseudocéntrica que no sea tan tajante en su sentencia. Claramente, estos sectores sienten y resienten el efecto pantano, se hunden, les sensibiliza el modo en que se dice en qué condición vive el humano; ellos lo viven en carne propia.
Nosotros (me incluyo en la voz crítica) conservamos cierta característica que, en lo personal, me gusta. Independientemente de los ascensos y descensos, seremos reflexivos, no nos dejaremos nublar la vista por la superfluidad ni por la vivencia en carne propia y no olvidaremos el camino hacia el centro crítico.
Quienes hayan llegado hasta aquí pueden saber algunos pormenores de la canción, ya que el aspecto más importante fue abordado exitosamente.
La canción fue totalmente improvisada, pero esa primerísima improvisación es la que quedó registrada como grabación. Con esto quiero decir que, antes de iniciar a grabar, solo disponía de un par de acordes que actuaron en calidad de guías; fue en la misma grabación donde surgió la letra y la melodía, junto con las demás ideas. Esto es bastante evidente para el oído medianamente entrenado, al punto de que, al grabar las voces de fondo o coros (luego de la voz principal) la lírica se me olvidó, lo que produjo ciertos balbuceos que duran hasta adivinar cada palabra en tiempo real.
En otro respecto, no se debe buscar una regularidad en el tempo, ya que simplemente no existe. Primero se grabó el ukelele a un tempo intuitivo y luego se agregó percusión con las maderas de ese instrumento, lo cual, en condiciones tradicionales y por fines perfeccionistas, debe hacerse a la inversa.
La pieza fue grabada en mi dormitorio a las 5:00 am.

lunes, 26 de junio de 2017

Especulaciones sobre lo inconciente, junto a una bella poesía

Iniciamos con un pasaje poético de la mano del señor Carrillo.

Quienes fueron habitados por la oscuridad de lo atemporal, de aquello que sobrevive al paso del tiempo y no da lugar a elección; aquellos que fueron víctimas de lo que habita en sí mismos, en dimensiones oscuras, utilizadas para sobrevivir a todo -o casi todo- lo que se le oponga, debieron llevar a cabo la batalla más difícil: la de luchar. Luchar contra sus propios deseos.
Aquellos que decidieron hacerlo y enfrentarse, de cierta forma, a sí mismos, buscando luz en tanta oscuridad, desvaneciendo el concreto de las paredes más profundas de aquella oscuridad en la cual el sujeto está limitado a actuar en consecuencia de lo allí ordenado; aquellos que enfrentaron la angustia, dando paso así a rayos de luz y permitiendo conocer lo que, hasta entonces, se desconocía, y poder, ahora, accionar debidamente, una vez descubierto que los fantasmas pertenecían a la oscuridad, dejarán de sobrevivir y podrán caminar, eligiendo y creando su verdadero rumbo: el de sus deseos. Y serán héroes, protagonistas y narradores de la historia más importante: la de sus vidas.
Ante la presencia de luz, el sujeto deja de ser objeto y, por ende, víctima; víctima de una vida que quizá no le pertenecía. Una vez hecha la luz verdadera, permitirá la elección del camino por el cual desea transitar de manera libre, desligada, de lo impuesto.
El difícil trabajo de encontrar la verdad tiene como fruto la posibilidad de la cura. ¿Quién pudiera sanar sin conocer la enfermedad? Enfermedad en la cual se está limitado a sobrevivir a la angustia, que trae consigo la incertidumbre de un abismo.

Quién fue habitado por la oscuridad de lo atemporal?
Oscuridad porque nada mas oscuro que lo icc, lo que no se puede ver.
Atemporal porque no conoce de tiempos ya que lo icc sobrevive al paso del tiempo.

Ahora, cesando el momento poético, se desata un desarrollo especulativo-filosófico, que, al igual que lo anterior, estriba en los dominios más limítrofes del psicoanálisis.

Toquemos el tema de la propiedad de lo inconciente. Ya está claro que el común denominador percibe a lo icc como algo que nos domina, como algo que nos influye sobremanera a lo largo de nuestra vida. Pero ¿podríamos, incluso, ir un poco más allá y decir que el inconciente no es nuestro, no nos pertenece? ¿Podríamos, además, suponer -y que esa suposición nos sorprenda- que nosotros le pertenecemos a él?
Nosotros, humanos, siempre nos jactamos de que somos sujetos, pero se puede hablar también de una subjetivación del inconciente en cuanto que nosotros nos objetivamos ante él y su poderío. Es decir, somos sus objetos: cuando nosotros pensamos que lo estamos estudiando, es él quien verdaderamente nos estudia, y esto con un rotundo éxito.
Vayamos algo más allá: entre la gente se habla, de vez en cuando, del inconciente colectivo. Ahora bien, entre algunos eruditos se habla del poder constructivo que tiene la intersubjetividad (construcción entre sujetos). En efecto, la dialéctica entre dos o más personas construye cosas que, evidentemente, superan a cada individuo por separado. Es decir, un vínculo entre dos personas, por poner un ejemplo, supera a cada una por sí sola, va por encima de ellas. Si pensaron en el holismo, vamos bien.
Llegando a una suposición cuasi-metafísica, el inconciente en sí quizá sea realmente algo colectivo y exista en verdad de esa manera. Y, el mismo, quizá se haya construído mediante la intersubjetividad. Luego, pasa a cumplir el rol de un gobierno totalitario, y nos gobierna a todos. Pero también corre con ventaja: nos conoce; profundamente a cada uno de nosotros por separado, lo cual se explica, también, haciendo referencia a cómo se construyó (partiendo desde la especificidad de cada uno de nosotros). Y debe ser por eso que presenta y dispone de tanta facilidad para llegar a cada sujeto de una manera particular, conociendo su debilidad, fortaleza, miedos, humor, reacciones, soma, etc.

Agradezco profundamente a mi compañero Johnatan Carrillo, quien colaboró activamente en este escrito, el cual hubiera prescindido de su existencia si esta colaboración no se hubiese realizado.
También insto a que visiten su espacio de reflexión regularmente, sigan el siguiente enlace para ello: https://frutodeundeseo.wordpress.com/

domingo, 11 de junio de 2017

La genialidad cristiana

Muy bien, iniciemos sin títulos. Después veremos. Por ahora, me interesa introducirnos en el tópico de las religiones.
Considerando la historia total de la humanidad, resulta evidente que las religiones han partido de un inconformismo. Generalmente, las mismas, abren una supuesta puerta que nos conduciría a un plano más elevado de lo que somos en primera instancia. Ahora bien, ese inconformismo ha sido artífice involuntario de otras variantes que conducen a la autosuperación, por ejemplo las organizaciones no gubernamentales. Es perceptible que en estos organismos se trata de hacer lo que se puede con lo que se es, ya sea como individuos o como un grupo.
En el caso de las religiones, tristemente, se observa un intento impotente de arribar a otro plano, a otra materia, a otro lugar. Resulta muy estimulante al pensarlo, debido a que cualquier humano sano, en todo aspecto, se ve intrigado y motivado a experimentar sensaciones nuevas. El problema inicia cuando queremos abandonar lo más propio de nosotros, cuando queremos dejarnos, abandonarnos, ignorarnos o -incluso- negarnos. Esa propiedad intrínseca del humano no es solo una cosa, sino varias a la vez. Pero, de modo reduccionista, podemos llamarle, por infortunio, "lado oscuro". Aunque con esa nomenclatura estamos siendo insensatos a la hora de valorar lo que realmente somos. Es por eso que este escrito tiene como fin una reivindicación de esos valores humanos que se han visto ultrajados y desmerecidos.
Reconozco que está resonando Nietzsche por toda la psique de quienes lo hayan frecuentado. Pero, obviamente, no me creo a la altura de esas circunstancias. Aunque, si les interesan estas ideas, no sería mala idea que lean a su respecto.
Pero, pasando de Nietzsche, con el respeto y admiración que merece, voy a referirme sobre la religión cristiana y proponer una serie de reflexiones.
Tengo un cúmulo de ideas que refieren, en su base, a lo mismo. Las puedo enumerar incluso. Una es un refrán: "lo que Juan dice de Pedro dice más de Juan que de Pedro". Otra es en cuanto al evolucionismo antropológico y su evaluación distante de los pueblos-objeto. La última -y más importante- es la maldita costumbre de la religión cristiana de hablar de otra cosa para decir quién es ella misma. Esto sucede incluso en la actualidad (año 2017), en donde se habla de algo subalterno y opuesto, llámese infierno o diablo. Fugazmente, se me ha representado una imagen dinámica que me da una idea de cómo funciona esto. Ojalá pueda trasmitirla. Podría hacerlo con un ejemplo, pero no quiero especificar nada, sino mantener la pureza de la abstracción. Imagínense una cosa a, y que esa cosa está creando otra cosa b, y ustedes están en el medio. Entonces, ahora, esa nueva creación (b), por su naturaleza, los aparta, y los conduce a la cosa originaria (a). De esta manera, parece que nada ha tenido que ver la cosa a en que ustedes se apeguen a ella, generando la ilusión de que fue un acto de voluntad. Pero, si se analiza detenidamente, cualquiera puede dar cuenta de que esto fue totalmente deliberado y planificado por la cosa a, y que el acercamiento fue causado, indirectamente,p obra suya.
La cosa a, de manera más honesta, podría haber elegido presentarse con nombre y apellido ante ustedes, pero utilizó una estrategia. Está utilización puede deberse a una predilección por la cantidad en detrimento de la calidad, o bien, autenticidad.
Este proceso es el que continuamente utiliza el cristianismo para atraer nuevos seguidores y evitar el apartamiento de los que ya posee. Los poderosos son muy astutos al saber que si no cuentan con una fuerza externa y expelente, los ideales cristianos no bastan, por sí mismos, para armarse de una buena cantidad de seguidores y practicantes; necesitan un plus -o más bien un minus-, un refuerzo negativo.
En este sentido y respecto, Anton LaVey, fundador del Satanismo ateísta, supo ver con clarividencia que la mayoría de las religiones se constituyen a través del miedo. Y, en efecto, el miedo mueve masas. También el dinero.
Observemos que en la historia del cristianismo temprano, los métodos utilizados fueron mucho más directos y desesperados, llegando así a traicionar sus propios valores (si es que así pueden llamarse). Personalmente no soy partidario de la historia en sí. Con esto estoy insinuando que no tomaría un hecho histórico como argumento de nada, ya que no creo en la historia como tal. Pero quizá a ustedes les valga el período histórico de la inquisición, como prueba de las rudimentales tácticas cristianas a la hora de reclutar seguidores. En ese momento, el miedo no estaba representado por el accionar de un dios o su antítesis, sino que se encontraba encarnado en personas crueles que estaban dispuestas a sobrepasar sus propios límites para conseguir los fines más avaros.
Ahora bien, tenemos que desplazarnos hacia lo actual. La iglesia cristiana ha tomado, como modelo de propagación, las estrategias que usaron los gobiernos a lo largo del tiempo, e incluso fueron evolucionando a la par. Nótese que la transición más general se da desde la coerción al consenso.
Entonces, una de las estrategias más flamantes que ha utilizado el cristianismo contemporáneo es simplificar su práctica, abandonando la ortodoxia desde ya.
No es solo lógico sino necesario que hayan tenido que hacer esto, porque sabemos que las formas de dominación han estado mutando gracias a la rebelión constante de los dominados, por fortuna. No solo la religión en cuestión debió replantear su método; como dijimos, pasó lo mismo con los gobiernos. Entonces, vemos como ahora se toman estrategias productivas cuasiempresariales que atraen masas, tales como la simplificación de la práctica cristiana (aceptando cuestiones que antes podían ser tildadas como propias de un hereje) y en el desplazamiento del miedo terrenal hacia el miedo divino (la coerción no puede ejercerse en lo que ahora es mal llamado "democracia").
Sobre la primera cuestión habría que decir mucho, pero este no es el espacio; este escrito es de carácter general. Y acerca de lo segundo, se lo podría conferir a una interpretación desde la teoría psicoanalítica.
Muy bien, con la aceptación de la herejía cada vez más personas se sienten representadas por los valores cristianos. Podemos notar con una breve investigación una cantidad enorme de religiones que conservan sus valores intactos, pero el cristianismo, hambriento de seguidores, los altera a más no poder.
Veamos otras tácticas de dominación de esta curiosa religión. Si algo tenemos que reconocer sobre ella, es que se manifiesta en muchos ámbitos de la vida. Algunos de los más importantes y conocidos son el amor, el nacimiento y la muerte. ¿Nunca se pusieron a pensar eso? El cristianismo controla a millones de personas en esos tres momentos claves del humano.
El amor entre dos humanos se halla mediatizado por una ceremonia eclesiástica en donde uno jura en presencia de un dios -y ante su bochornoso "representante"- que ese vínculo será eterno. Está religión se adueñó de uno de los sentimientos humanos más importantes, por no hablar de otros (culpa, miedo, etc.). Sé que la ley ha hecho lo mismo y lo repudio de igual manera.
El nacimiento ya está previsualizado como un regalo de dios, y no del amor entre dos personas. Pero qué dios ingenuo, se olvido de borrarle el pecado original, por eso hay que bautizarlo. ¿Cuándo? ¿A los 20? No. ¿A los 30? No. A los pocos meses de vida. Perfecto, si algo nos faltaba era esto. ¿No serán muy evidentes las ansias de implantar la religión desde lo más temprano posible? Es obvio que, en esas condiciones, nadie puede pensar por sí mismo, decidir que religión elegir o si no elegir ninguna.
Toquemos el tópico de la muerte. El cristianismo ya prefijó como se debe tratar al muerto, y lo implantó en la tradición. No desconozco que los velorios tengan motivos más razonables, pero es cierto que está religión aprovechó para interponerse a este tipo de rituales. Los cajones, las placas, los cementerios, todo lleva cruces cristianas.
Nos queda claro así, cómo nos han expropiado el amor, el nacimiento y la muerte.
Anteriormente mencione que el fin de este escrito era reivindicar los valores amputados por el cristianismo. Quisiera cerrar esta cita con ello.
Los valores que se han expropiado de lo humano son muchos. Pero para clarificar, de manera práctica, presento el ejemplo clásico de la biblia en donde se dice que está bien visto que una persona ofrezca la otra mejilla después de haber sido golpeada en la primera.
No soy tan ingenuo; entiendo que es una metáfora. Pero ni siquiera con eso se puede decir que un humano común y corriente actuaría de esa manera; se vengaría, o tendría sentimientos de hacerlo. Incluso esto pasa en los mismos cristianos. Pero claro, después deben ir a confesar sus pecados. Es que desde ya no tendría que ser ningún pecado actuar así.
Pasando a otro ejemplo, el cristianismo nos ha quitado el derecho a valorar nuestro propio mérito. El ejemplo más clásico se ve cuando una persona que trabaja ocho horas por día, toda la semana, agradece la comida a dios. Por favor caballero, reconozca que si usted no hubiera trabajado, dios no le habría traído ni una miga de pan. La objeción común es decir que él te da la bendición de tener un trabajo. Otra vez, reconozca que si usted no hubiera hecho nada para conseguirlo, dios no le habría llamado para decirle que se lo ha conseguido.
Vemos cómo la expresión gracias a dios se parece a una venda que no deja ver la causalidad real ni dirigir nuestros agradecimientos a quien realmente los merece.
Hay muchísimos ejemplos de estos. Daré uno más por las dudas, pero el lector será capaz, si así lo desea, de encontrar muchos más.
Este último ejemplo se da en el ámbito de la salud, y se manifiesta claramente cuando hay una persona que necesita atravesar una operación crítica so pena de perder la vida. Si la operación tiene éxito, el agradecimiento a dios es más prioritario que el que debería brindársele al medico que realizó la operación. Ahora bien, veamos algunas variantes ¿qué pasa si la persona pierde la vida? Siguiendo la lógica anterior, habría que enojarse con dios, que, al parecer, no ayudó para que no se muera. Como los cristianos tienen argumento para todo -o mejor, para ellos TODO es un argumento- dirán que por algo dios se lo llevó. Entonces ¿por qué no se "llevó" a todos? Lo más probable es que respondan que no era su tiempo. ¿Se nota cómo todo es un argumento?
Bueno, sé que me extendí demasiado. Normalmente mis escritos son más cortos pero era tiempo de que me tomara esta libertad para hablar del tema, que tanto me apasiona.
Es por esto único que agradezco la existencia de esta religión. Me motiva a seguir buscando incoherencias y cosas para reprocharle. Cualquiera podría decir que es una relación de ambivalencia clásica, y no estaría tan equivocado, honestamente.
Quiero concluir aseverando que, con todo lo dicho, a mi parecer, el cristianismo es una de las peores religiones que conozco, en todo sentido.





Nota: no piensen mal de mí al ver que no escribo las palabras "biblia", "dios" y "cristianismo" con la primera letra en mayúscula, conozco esa "regla". Ese es otro factor que da cuenta de cómo quieren elevarse por sobre lo humano. ¿Por qué no se escribe "humano" con mayúscula entonces? Yo jamás voy a darles el gusto de escribir ninguna de esas palabras con mayúscula. Si algo es mayúsculo en ellos, es la dominación, la estafa, el hambre de poder y el dinero.

domingo, 23 de abril de 2017

Si alguien le encuentra un significado, bienvenido sea

Permitiendo calamidades dentro de la penuria del día blanco,
se que puedo encontrar plastificados relucientes hasta el día de ayer.
Pero con la ayuda pragmática de la joven y destartalada combustión,
daremos pie al comienzo heurístico de lo primordial en serie.
Esta serie se dispone plenamente en la parábola esteparia tangente.
Por lo tanto, inferimos derroches de prestidigitación inminente,
lo que podría resultar en una calificación borrosa suponiendo la susceptibilidad de la anestesia.
No dejo de concebir la retrospectiva lucha sobre la mirada pirrónica en cuanto a la destrucción del paciente.
En la placenta primitiva de una perturbación psicológica se encuentra una confusión confusa que se puede confundir con todo, cual camaleón.
Renaciendo sobre los botes recalco fructosa dermatológica sin decir el sánscrito de la polis.
Esto porque denoto salamandras cocinándose a fuego extremo en el horno ceremonial.
Dejo sobreentendido el monasterio jactancioso que se vale de suciedad política,
solamente porque quiero que se produzca una conexión firme entre el cuentagotas de la revelación
y la fiesta del inconsciente.

Breves conclusiones acerca de las consecuencias de la incidencia del símbolo en la conducta humana

Más allá de que la característica del aprendizaje por imitación o aprendizaje grupal esté casi siempre atribuido instrínsecamente a los animales no humanoides (de esta manera poniendo en un plano ideal e inalcanzable -pero modelo a seguir- al hecho de ser humano), en lo que a mí concierne, tengo que incluir en esta caracterización a nuestro ser, tan peculiar por cierto.
Ahora bien, seré un temerario porque voy a extrapolar una pobre teoría de un caso aislado pero propio. Así que, si bien hablaré en general, no hay que dejar de tener en cuenta que esto escasea en cuanto a fundamentos.
Una conducta humana siempre tiene un sentido, por más que eso no pueda ser interpretado asertivamente por un otro. Esta parte es lo que interesa. Esa interpretación es la que define si una conducta será internalizada (para repetir o evitar) o ignorada sin más.
Lo que más me sorprende es que al repetirla, se hace con el sentido con el cual se la interpretó en una primera vez. Y esto puede sentirse eventualmente al realizarla invocando una Impresión de la Reflexión a partir del maestro Hume. 
De esto se pueden extraer varias conclusiones e hipotetizaciones, a saber algunas que se me ocurren:

1) mientras las conductas perduran, los sentidos que las acompañan varían a través del tiempo.

2) las interpretaciones de sentido determinan a las conductas en cuanto a proliferación y extinción.

3) el humano aprende por imitación (esto no es excluyente respecto de otros tipos de aprendizajes) al igual que los animales no humanoides, con la gran salvedad de que es capaz de adosarle simbología a esta imitación, lo cual influye en los resultados de lo aprendido.

Nota: debe tenerse en cuenta que desconozco -pero no descarto- la existencia de investigaciones con estas mismas conclusiones. De manera que es probable que esto pueda ser considerado como una obviedad o una antigüedad. En ese caso, no es menos cierto que esta relación entre dos pilares de la psicología, a saber: lo simbólico y lo conductual, representa una cuestión harto importante para nuestra disciplina. Por ende, debo contentarme, mínimamente, con el hecho de remarcarlo.