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sábado, 22 de julio de 2017

Vaiaiai Bien (explicación)

Antes, hay que escuchar el tema.



He de dar explicación a una propiedad (impropia tal vez, como siempre). Esta se encuentra cuando se escucha mi canción "Vaiaiai Bien". Llegando al final de la misma vemos como se descubren, en torno al capitalismo, tres iconos (personajes pintorescos) que describiré a continuación.
En primer lugar, empezamos con el centro (hablando técnicamente, mismo volumen en los dos canales). Quien ocupa este centro es el más -a mi juicio- susceptible de fantasear con una pseudoabstracción de su espacio de juego social.
Esta emancipación contextual le permite colocarse en el centro del panorama. Nadie está en él realmente, lo que implica una fantasía de una fantasía: la primera posibilita la aparición de la segunda.
Ahora bien, este humano, que ocupa el lugar en cuestión, se caracteriza por ser crítico de su propia realidad, y menciona que el humano fue hecho (en calidad mítica, espero) para el lodo. Un colega me ha brindado su interpretación más certera (si es que hay certitudes en las interpretaciones; agua de otro pozo) consistente en un significante (imagen acústica) que puede utilizarse de manera informal o vulgar: mierda.
Vemos cómo, en calidad de introducción cautelosa, con esta simple sinonimia que agrega un sentido peyorativo al significado, se aclara el camino. Nos permite hacer luz en el sentido original que se le quiso otorgar.
En este sentido original se sugiere que la existencia humana, de la que ya se habló mucho en este espacio, se desenvuelve en un contexto pantanoso; en un lodazal. En este respecto, otro colega me hizo ver esto con ojos psicoanalíticos. El resultado es que la vida es tensión; la muerte es ausencia de tensión. Entonces, nuestra existencia resulta algo que no es digno de transitarse de manera inerte, sino a expensas de continuos altibajos en el espectro pulsional.
La metáfora del pantano lodoso resuelve este intríngulis situándonos, de entrada, en un hundimiento constante. A este último debemos combatir, sabiendo que las opciones son: hundirse por completo o extender la lucha en el tiempo, a modo de rodeo.
No olvidemos lo precedente, pero pongamos foco en algo crucial: no podemos separar la cultura actual del capitalismo ni de las clases sociales.
El sector de la izquierda (hablando técnicamente, el canal de audio izquierdo), el segundo tipo de iconos, se despierta en calidad de interlocutor. El mismo profiere que la voz crítica está diciendo mentiras. Esto guarda explicación en el hecho de que la superfluidad abunda en la persona que he decidido ubicar en este sector. Esto mismo está potenciado por el poder adquisitivo, que le es propio también. De manera que existe una cierta hipocresía en no querer ver cuál es la condición humana.
Estos personajes tienen una facilidad para lograr estados de pseudoausencia de tensiones sostenidos en el tiempo. Vemos que el capitalismo les ha deparado consecuencias positivas.
Avanzamos sobre el tercer tipo de iconos, quienes aparecen al final de la canción. Ellos son la evidencia de las consecuencias negativas del capitalismo y el discurrir de su régimen. Entonces, notamos como ha producido deformaciones en ellos, que se manifiestan en la fonética (gracias al sustrato técnico-digital) de los versos delegados a su merced en esta canción. Los mismos le imploran a la voz crítica y pseudocéntrica que no sea tan tajante en su sentencia. Claramente, estos sectores sienten y resienten el efecto pantano, se hunden, les sensibiliza el modo en que se dice en qué condición vive el humano; ellos lo viven en carne propia.
Nosotros (me incluyo en la voz crítica) conservamos cierta característica que, en lo personal, me gusta. Independientemente de los ascensos y descensos, seremos reflexivos, no nos dejaremos nublar la vista por la superfluidad ni por la vivencia en carne propia y no olvidaremos el camino hacia el centro crítico.
Quienes hayan llegado hasta aquí pueden saber algunos pormenores de la canción, ya que el aspecto más importante fue abordado exitosamente.
La canción fue totalmente improvisada, pero esa primerísima improvisación es la que quedó registrada como grabación. Con esto quiero decir que, antes de iniciar a grabar, solo disponía de un par de acordes que actuaron en calidad de guías; fue en la misma grabación donde surgió la letra y la melodía, junto con las demás ideas. Esto es bastante evidente para el oído medianamente entrenado, al punto de que, al grabar las voces de fondo o coros (luego de la voz principal) la lírica se me olvidó, lo que produjo ciertos balbuceos que duran hasta adivinar cada palabra en tiempo real.
En otro respecto, no se debe buscar una regularidad en el tempo, ya que simplemente no existe. Primero se grabó el ukelele a un tempo intuitivo y luego se agregó percusión con las maderas de ese instrumento, lo cual, en condiciones tradicionales y por fines perfeccionistas, debe hacerse a la inversa.
La pieza fue grabada en mi dormitorio a las 5:00 am.