Estoy dentro. Puedo sentir a las personas más lejos que nunca. Me cuesta mucho encontrar un canal adecuado por donde pueda establecer comunicación con estos seres tan abundantes y, al mismo tiempo, desconocidos que resulte gratificante para el receptor tanto como para mí.
El ambiente que acompaña a estas personas es un estorbo para la efectiva recepción del mensaje. No me siento cómodo en él.
La introversión introspectiva me está derrumbando cada vez más. Limitándome, pero enriqueciéndome a la vez.
Es mi primera prosa realizada a causa de aburrimiento, de encontrar esto como una forma de expresión absoluta y retributiva. Suelo escribir, pero lo hago en forma de verso y con una melodía que acompañe a esa mancha lírica plasmada en la hoja. Me gusta hacer música porque sé que es algo que se exterioriza del alma y vuelve a ella.
Volviendo al tema inicial, creo que otra causa y consecuencia, a la vez, de mi introspección, de este buceo interno que pretende conocer y, luego, reconocer cada rincón, es que me estoy haciendo amigo de mí mismo ya que cada vez me entiendo más. Y esa imagen abstracta, borrosa, difuminada y volátil de mi otro yo, toma un color más opaco, una figura mas concreta y una carga psicológica mas pesada.
Todavía espero encontrar a alguien que ''entre'' conmigo, me acompañe en esta aventura personal y pueda, dificultosamente, sustituir este espectro que tiende a tornarse cada vez más real.

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