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domingo, 11 de diciembre de 2016

Un amplio paraíso lleno de posibilidades —y un muy apacible lugar para habitar de a ratos—.

La filosofía parece ser aquello que nos hace regresar hacia lugares en los que nunca hemos estado, pero que siempre estuvieron con nosotros.
¿Por qué? Porque cuando creemos que estamos creciendo, lo que realmente nos pasa es que estamos perdiendo el abarcamiento del todo y concentrando esa capacidad de enfoque humana en la superficie misma del avance progresivo y ascendente (según suponen los optimistas).
Este factor se complementa con la ambivalente filogenia bendita, que nos hace presapientes prácticos de la inmediatez (aspecto positivo) en alguna medida y, en otra, impotentes naturales a la hora de abarcar totalidades o renovar focos (aspecto negativo).
La filosofía, obviamente, no es solo esto. Pero los motivos del presente escrito son centrarse en una forma de ver la filosofía, para agregar un avatar al gran continente de características que se encargan de explicarla en rasgos más generales.
Entonces, en estos lugares, haciendo referencia a la primera aserción, encontramos cosas gratamente familiares, pero intransitadas a la misma vez.
Por ejemplo: todas las personas deben saber algo (cualquier cosa). Entonces no haríamos mal alguno en decir que el saber es algo que está con nosotros. Pero él nos sigue detrás y es escurridizo. Esto último debido a que le posibilitamos el desarrollo de esa capacidad, ya que miramos y nos dirigimos hacia delante. Hace falta armarse de fuerzas y hacerse un lugar entre tanta muchedumbre ovina —diría usted, gran Nietzsche— para detener este decurso comunal, reforzado por factores biológicos, e ir a ver realmente qué se siente estar en el lugar del saber: aquello que creíamos dominar en un primer momento, que luego se nos hizo escurridizo por todo el tiempo en que no quisimos enterarnos de él, y que, final y paradójicamente, termina por ser un amplio paraíso lleno de posibilidades —y un muy apacible lugar para habitar de a ratos, entrando más en lo personal si me es permitido—. Pero que no sorprenda si este rodeo arduo y apasionante termina por agotarse en una sentencia que, a priori, produce un desaire. Supongo que algo parecido le pudo haber pasado al mismo Sócrates —como a tantos más—. He allí lo maravilloso de esta tarea.

Para concluir: la superficie avanza y la profundidad se olvida.
Y es emocionante suponer, remitiéndose a épocas más felices (de filosofía proliferante), que lo que hoy es profundo fue superficie en algún momento.
La gran pregunta de cierre reflexivo (tarea que debiera emprender el lector) es: ¿de qué se han olvidado ellos?

viernes, 18 de noviembre de 2016

Para todos aquellos humanos que aborrecen la vida y los humanos

Acá se tocan dos cuestiones: "la vida es una mierda" es una frase típica y todos la hemos exclamado -al menos alguna vez- ante una situacion indeseable. En consecuencia, me pregunto de qué vida estamos hablando. O qué sentido cobra "la vida" en esa sentencia. Difícilmente estemos hablando de la vida de los cnidarios. También, es improbable que nos estemos refiriendo a la naturaleza, a lo material o al mundo en general (ya que, a veces, otra sentencia común se da trocando "vida" por "mundo").
Ahora bien, ¿qué pasa con nosotros cuando nos martirizamos como especie diciendo que "el humano es una mierda"?
Yo supongo que un humano la utiliza generalmente cuando está observando una conducta perniciosa en otro humano. El usuario de la frase se implica en la misma, aún sabiendo que no sería capaz, por sus propios límites (autoimpuestos), de llevar a cabo esa conducta.
Yo propongo arribar a un sentido unitario -ya conocido por viejo- que se ponga en juego cada vez que nos valemos de estas afirmaciones para quejarnos.
¿De qué nos estamos quejando? O ¿quién es el principal responsable? Para mí no es la vida, no es la naturaleza ni los objetos, no es el destino ni nada que se le parezca. La legitima culpable es la existencia humana. Es decir, el ser humano no es una mierda. El hecho de SER humano lo es. No el hecho de que existamos, sino lo que implica esa existencia que, dicho sea de paso, no es cualquier existencia. Es una muy particular, una metaexistencia. Todo, alrededor nuestro, sigue funcionando, sigue girando sin problemas. He aquí el problema: nosotros no podemos simplemente existir, se nos ha privado de ese derecho. Y, en ese sentido, no somos libres. Estamos obligados a percibir (subjetivar), a juzgar, a sufrir, a cuestionar, a mejorar. Pareciera un hecho constitucional este comportamiento tan nuestro. Lo llevamos en la esencia.
El inconveniente con este hecho es que nos presiona en el momento de llevar a cabo nuestra vida. Nos obliga a pensar sobre cómo hacerlo y cómo lo hacemos, así como pensaron los que inventaron las normas sociales. Ellas facilitan un poco el trabajo. No obstante, irónicamente (por lo anteriormente dicho), tal trabajo lo encuentro muy gratificante (e inevitable, en alguna medida, para cualquier humano).
Creo que hasta acá es suficiente para una reflexión de un blog. El motivo de este escrito era, en principio, plasmar mi forma de preocuparme por la existencia humana. Si el lector está preocupado, ahora puede ir motivado a leer sobre filosofía existencialista, sabiendo que -respecto de lo que un humano puede escribir- ella es lo más sensato jamás escrito.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Rebote de boliche (2do round)

Esta vez les traigo un cuentito. El hecho de que resulte superficial o profundo es relativo al lector, no a mí.
Resulta que esto se remonta a los tiempos -no muy remotos-  de Buenos Aires, en donde existía un pleno auge de las culturas urbanas. Lease: dark, emo, flogger, etc. Y en esta cita nos toca indefectiblemente un dark.
El joven era muy oscuro, haciendo justicia a su estilo, y su nombre era Alok.
Un día particular este muchacho decide conocer lo que es el famoso "boliche" al que mucha gente -desconocida para él- asistía. Tiene recuerdos muy difusos de haber estado allí o sentimientos de tener que estar en ese lugar. Pero el destino nos conoce más que nosotros mismos, y nos otorga el lugar al que pertenecemos.
No obstante lo anterior, este personaje se dirige solo al enigmático lugar para romper el hielo.
Se observa una extensa fila allí...
La impaciencia perfora su carne y se exterioriza...
Para calmar sus ansias comienza a hablar de manera oscura, como solo él lo haría, con el prójimo. Se descubre como intruso.
Siente que los demás provienen de un lugar más cercano. ¿Quién negaría que cada uno porta la esencia de su origen, aunque se encuentre en otro sitio?
Por lo tanto la falta de equidad desmotiva la charla, y la falta de charla motiva la impaciencia.
Más tarde que temprano, finalmente, el chico se encuentra a punto de ingresar.
Cuando las personas a cargo de la seguridad lo evalúan, concluyen fervientemente en que se retire de inmediato. Las palabras fueron estas: "tomatelá, si queres entrar vestite bien".
Bien...
BIEN...
Un terreno axiológico, una cuestión ética. ¿Bien para quién? O sino ¿bien para qué?
En ese sitio no hay lugar para otredad o alteridad antropológica. Tiene que ser otro ladrillo en la pared, por lo menos aparentemente. Sino los otros se pueden asustar...

miércoles, 10 de agosto de 2016

Alegoría, nueva canción (vídeo al final)

¿Acaso no existe un gran paralelismo entre el arte culinario y la creación de otros elementos artísticos más convencionales? La música, como ejemplo, representa muy bien este paralelismo. Por tanto, hice una canción que habla sobre hacer una canción propia y escuchar una canción ajena. Todo ello utilizando el recurso de una gran metáfora, ya que abarca toda la lírica:

Ya estamos todos aquí
Yo soy uno más
La cena ya está por llegar

La responsabilidad de pegar
Su auge está por todo el lugar

Doble papel
Hoy soy comensal
De mi propio restorán

Suelo masticar algunos clavos
Espero que hoy me toque algo

Simple tarea la de cocinar
Pero no hay mozos y no sé cómo llegar
Algunos tienen y no saben dar
Lo necesario para poder degustar

Pero hay otros que te saben atender
Cuando uno come no lo puede creer
Me guardo un aderezo para después 
Siempre y cuando siga cocinando yo

Lindo papel
Hoy soy comensal
De otro restorán

Suelo masticar algunos clavos
Espero que hoy me toque algo

Bueno, efectivamente, todo se desarrolla en un restorán. Aquí, en primer lugar, me toca crear una canción (comida o "cena"). Pero cabe aclarar que soy uno más entre todos los que van a escuchar mí creación, ya que debo juzgarla yo también. Aparte, mantengo una responsabilidad de "pegar", es decir, tocar la sensibilidad y subjetividad de cada uno mediante la música.
El estribillo corre por la misma linea. Mi doble papel es cocinar y comer. Y acá viene la parte que nos brinda el título de la canción. No siempre nos gusta lo que creamos (a quién le gustaría masticar clavos) pero debemos tener esperanza. 
Cocinar es simple porque es lindo, subjetivamente. pero si no tenemos mozos, nos va a costar llegar a más comensales (esto refiere a los productores, manager, discográfica, etc.). 
Aquí empiezo hablar de otros restoranes. Lo importante aquí es el "aderezo" que me guardo para después. No es sino la influencia provocada por los otros artistas, que luego se manifiesta en una canción propia. Pero siempre sin plagio, siempre creación de uno mismo.
En el estribillo sigue la misma idea: me gusta escuchar música ajena también, aunque a veces la suerte nos depare "algunos clavos".

"Para finalizar, le invito a entrar a mi restorán. Si puede traer algunos amigos, estaré muy agradecido."

domingo, 3 de julio de 2016

Les presento a Astral





Una canción que trata el tema de la reflexión en su amplio espectro, utilizando la herramienta de la metáfora como punto principal. Y que diga más la música que las palabras aquí expuestas. Vale decir que soy autor y que produje (humildemente) la pieza.


Si alguien tiene el gran gesto de compartirlo, lo agradecería muchísimo.

jueves, 23 de junio de 2016

Parte de un tema (es una parte de él, pero también parte de él)

No nos metamos con cosas que no podemos meternos,
si lo hacemos no terminaremos enteros.
Todo ente que te conozca va a tomar un pedazo de vos,
sin que te des cuenta.
No conozcas,
y que no te conozcan.
Es la forma en que evitás meterte con cosas que no existen...
o que podrían no existir.
Aunque si dudamos de algo es porque no lo caracteriza la existencia en vos.
La idea es terminar entero,
que no te consuma la inexistencia,
ya que ahí es cuando pasa a ser íntegramente tuya.
Cumpliste el ciclo... Felicidades...
Para un ejemplo,
¿te metes a la pile con un tiburón?
Probá meterte con la inexistencia:
Eso sí te come vivo.

jueves, 5 de mayo de 2016

Lo azul

Qué aire nuevo, qué metamorfosis espiritual, qué onda que arrasa con todo. Hoy he de zambullirme incauto en las mareas del arte de la palabra. Hoy me vine cargado de imágenes, vengo improvisado. Quiero representación visual, quiero descripción quiero aplacar la abstracción en la que me enredo -o soy enredado (quién supiera)- de una manera súbita.

Si me permite el maestro Gilmour, me gustaría un pensamiento azul. Una idea fantástica y elevada que desciende hacia lo concreto en las bellas aguas: cascadas, ríos turbulentos, ríos serenos, lagunas amplias, océanos impetuosos. Ello conlleva una fuerza bruta, natural. Podría manifestarse en flujo, en movimiento, con celeridad, a paso redoblado, inminente, chocante. De otra manera, estática, paciente, peligrosa acaso, inamovible cual glaciar.

Aquí hay frío, hielo, agua, cielo...

Gracias David, esto es más que música. Quienes estén preparados, piérdanse en la belleza...




miércoles, 23 de marzo de 2016

Socioaristoacción

Si permitido me fuera osar jugar con el diccionario de la Real Academia Española y aportar algo -con toda la responsabilidad que conlleva- a la filosofía, concluiría en la invención de un nuevo término. Acción que se fundaría en la demanda social con respecto al uso de nuevas terminologías con cambios estructurales...

Se retoma la generalidad humildemente...

El término es socioaristoacción. Confuso para imaginar su significado -no es un significante textual muy tolerable (perdón por eso)- pero utilizando un análisis etimológico fantástico, lograremos comprender su significado...

Pluralidad explicada a través de la apología de la construcción del conocimiento JUNTOS...

Socio. Un fragmento que refiere a la sociedad en algún punto, la cual es una palabra disparadora de su propio contexto semántico. Una definición imaginaria del término para disparar el significado, mediante una metodología de simplificación que incluye una cotidianidad, sería que "socio" es todo aquello que se caracterice por influir o relacionarse en algún punto con la sociedad...

Verán que no subestimo a la cotidianidad, o mejor dicho, no debo subestimarla (deber autoimpuesto acompañado por la caracterización de la buena voluntad según el duro, pero excelente filósofo, Immanuel Kant)...

Aristo. Sabemos que va acompañado por la derivación "cracia" es decir, gobierno, generalmente. Pero lo tomo como "los mejores" porque sabemos que si es "de pocos" es por causa narcisista, jactanciosa, pedante, egocéntrica y soberbia. Esta caracterización es debida a que la creación de estos conceptos remotos cronológicamente estaba a cargo de las personas más sabias o dominantes...

Esto es, el pueblo no convendría en la creación de un término específico para su propia tortura...

Finalizando la disección del complejo significante, nos topamos con acción. La misma es simplemente lo expreso por la voluntad literal. Pero, por otro lado, encontramos relación entre el término "acción" y el prefijo "socio".  Aquí nos situamos en el siglo XIX para hacer referencia a uno de los conceptos desarrollado por un grande como Máx Weber: la "acción social"...

Voy a dejar que se empapen de su legado un poco, sin acotar algo sobre su desarrollo. Que lo disfruten...

Socioaristoacción. La acción de quienes son los mejores y son pocos, que influye en la sociedad. Más precisamente en las masas. Un origen de un sinfín de costumbres, aficiones o creencias que se ven potenciadas y masificadas con el proceso de la globalización. Pero que antes eran exclusividad de pocos, pero de los mejores.

He vuelto a escribir. Quisiera expresar que es tan satisfactorio como siempre lo fue y lo será.