Permitiendo calamidades dentro de la penuria del día blanco,
se que puedo encontrar plastificados relucientes hasta el día de ayer.
Pero con la ayuda pragmática de la joven y destartalada combustión,
daremos pie al comienzo heurístico de lo primordial en serie.
Esta serie se dispone plenamente en la parábola esteparia tangente.
Por lo tanto, inferimos derroches de prestidigitación inminente,
lo que podría resultar en una calificación borrosa suponiendo la susceptibilidad de la anestesia.
No dejo de concebir la retrospectiva lucha sobre la mirada pirrónica en cuanto a la destrucción del paciente.
En la placenta primitiva de una perturbación psicológica se encuentra una confusión confusa que se puede confundir con todo, cual camaleón.
Renaciendo sobre los botes recalco fructosa dermatológica sin decir el sánscrito de la polis.
Esto porque denoto salamandras cocinándose a fuego extremo en el horno ceremonial.
Dejo sobreentendido el monasterio jactancioso que se vale de suciedad política,
solamente porque quiero que se produzca una conexión firme entre el cuentagotas de la revelación
y la fiesta del inconsciente.
Solo algunos escritos que me sirven de catarsis y ojalá te sirvan como entretenimiento a vos.
Ad 2
domingo, 23 de abril de 2017
Breves conclusiones acerca de las consecuencias de la incidencia del símbolo en la conducta humana
Más allá de que la característica del aprendizaje por imitación o aprendizaje grupal esté casi siempre atribuido instrínsecamente a los animales no humanoides (de esta manera poniendo en un plano ideal e inalcanzable -pero modelo a seguir- al hecho de ser humano), en lo que a mí concierne, tengo que incluir en esta caracterización a nuestro ser, tan peculiar por cierto.
Nota: debe tenerse en cuenta que desconozco -pero no descarto- la existencia de investigaciones con estas mismas conclusiones. De manera que es probable que esto pueda ser considerado como una obviedad o una antigüedad. En ese caso, no es menos cierto que esta relación entre dos pilares de la psicología, a saber: lo simbólico y lo conductual, representa una cuestión harto importante para nuestra disciplina. Por ende, debo contentarme, mínimamente, con el hecho de remarcarlo.
Ahora bien, seré un temerario porque voy a extrapolar una pobre teoría de un caso aislado pero propio. Así que, si bien hablaré en general, no hay que dejar de tener en cuenta que esto escasea en cuanto a fundamentos.
Una conducta humana siempre tiene un sentido, por más que eso no pueda ser interpretado asertivamente por un otro. Esta parte es lo que interesa. Esa interpretación es la que define si una conducta será internalizada (para repetir o evitar) o ignorada sin más.
Lo que más me sorprende es que al repetirla, se hace con el sentido con el cual se la interpretó en una primera vez. Y esto puede sentirse eventualmente al realizarla invocando una Impresión de la Reflexión a partir del maestro Hume.
De esto se pueden extraer varias conclusiones e hipotetizaciones, a saber algunas que se me ocurren:
1) mientras las conductas perduran, los sentidos que las acompañan varían a través del tiempo.
2) las interpretaciones de sentido determinan a las conductas en cuanto a proliferación y extinción.
3) el humano aprende por imitación (esto no es excluyente respecto de otros tipos de aprendizajes) al igual que los animales no humanoides, con la gran salvedad de que es capaz de adosarle simbología a esta imitación, lo cual influye en los resultados de lo aprendido.
Nota: debe tenerse en cuenta que desconozco -pero no descarto- la existencia de investigaciones con estas mismas conclusiones. De manera que es probable que esto pueda ser considerado como una obviedad o una antigüedad. En ese caso, no es menos cierto que esta relación entre dos pilares de la psicología, a saber: lo simbólico y lo conductual, representa una cuestión harto importante para nuestra disciplina. Por ende, debo contentarme, mínimamente, con el hecho de remarcarlo.
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