Iniciamos con un pasaje poético de la mano del señor Carrillo.
Quienes fueron habitados por la oscuridad de lo atemporal, de aquello que sobrevive al paso del tiempo y no da lugar a elección; aquellos que fueron víctimas de lo que habita en sí mismos, en dimensiones oscuras, utilizadas para sobrevivir a todo -o casi todo- lo que se le oponga, debieron llevar a cabo la batalla más difícil: la de luchar. Luchar contra sus propios deseos.
Aquellos que decidieron hacerlo y enfrentarse, de cierta forma, a sí mismos, buscando luz en tanta oscuridad, desvaneciendo el concreto de las paredes más profundas de aquella oscuridad en la cual el sujeto está limitado a actuar en consecuencia de lo allí ordenado; aquellos que enfrentaron la angustia, dando paso así a rayos de luz y permitiendo conocer lo que, hasta entonces, se desconocía, y poder, ahora, accionar debidamente, una vez descubierto que los fantasmas pertenecían a la oscuridad, dejarán de sobrevivir y podrán caminar, eligiendo y creando su verdadero rumbo: el de sus deseos. Y serán héroes, protagonistas y narradores de la historia más importante: la de sus vidas.
Ante la presencia de luz, el sujeto deja de ser objeto y, por ende, víctima; víctima de una vida que quizá no le pertenecía. Una vez hecha la luz verdadera, permitirá la elección del camino por el cual desea transitar de manera libre, desligada, de lo impuesto.
El difícil trabajo de encontrar la verdad tiene como fruto la posibilidad de la cura. ¿Quién pudiera sanar sin conocer la enfermedad? Enfermedad en la cual se está limitado a sobrevivir a la angustia, que trae consigo la incertidumbre de un abismo.
Quién fue habitado por la oscuridad de lo atemporal?
Oscuridad porque nada mas oscuro que lo icc, lo que no se puede ver.
Atemporal porque no conoce de tiempos ya que lo icc sobrevive al paso del tiempo.
Ahora, cesando el momento poético, se desata un desarrollo especulativo-filosófico, que, al igual que lo anterior, estriba en los dominios más limítrofes del psicoanálisis.
Toquemos el tema de la propiedad de lo inconciente. Ya está claro que el común denominador percibe a lo icc como algo que nos domina, como algo que nos influye sobremanera a lo largo de nuestra vida. Pero ¿podríamos, incluso, ir un poco más allá y decir que el inconciente no es nuestro, no nos pertenece? ¿Podríamos, además, suponer -y que esa suposición nos sorprenda- que nosotros le pertenecemos a él?
Nosotros, humanos, siempre nos jactamos de que somos sujetos, pero se puede hablar también de una subjetivación del inconciente en cuanto que nosotros nos objetivamos ante él y su poderío. Es decir, somos sus objetos: cuando nosotros pensamos que lo estamos estudiando, es él quien verdaderamente nos estudia, y esto con un rotundo éxito.
Vayamos algo más allá: entre la gente se habla, de vez en cuando, del inconciente colectivo. Ahora bien, entre algunos eruditos se habla del poder constructivo que tiene la intersubjetividad (construcción entre sujetos). En efecto, la dialéctica entre dos o más personas construye cosas que, evidentemente, superan a cada individuo por separado. Es decir, un vínculo entre dos personas, por poner un ejemplo, supera a cada una por sí sola, va por encima de ellas. Si pensaron en el holismo, vamos bien.
Llegando a una suposición cuasi-metafísica, el inconciente en sí quizá sea realmente algo colectivo y exista en verdad de esa manera. Y, el mismo, quizá se haya construído mediante la intersubjetividad. Luego, pasa a cumplir el rol de un gobierno totalitario, y nos gobierna a todos. Pero también corre con ventaja: nos conoce; profundamente a cada uno de nosotros por separado, lo cual se explica, también, haciendo referencia a cómo se construyó (partiendo desde la especificidad de cada uno de nosotros). Y debe ser por eso que presenta y dispone de tanta facilidad para llegar a cada sujeto de una manera particular, conociendo su debilidad, fortaleza, miedos, humor, reacciones, soma, etc.
Agradezco profundamente a mi compañero Johnatan Carrillo, quien colaboró activamente en este escrito, el cual hubiera prescindido de su existencia si esta colaboración no se hubiese realizado.
También insto a que visiten su espacio de reflexión regularmente, sigan el siguiente enlace para ello: https://frutodeundeseo.wordpress.com/

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